miércoles, 22 de febrero de 2017
 

Twitter

Debido a un error, posiblemente de latencia en la conexión a Twitter, los tweets del usuario no pueden mostrarse.

'Estupor veraniego', tribuna de opinión de José Luis Acosta, presidente de SGAE

 



Estupor, incredulidad, decepción, sorpresa. Cuando el pasado 31 de julio, la Subdirección de Propiedad Intelectual del Ministerio de Cultura nos hizo llegar el borrador de la normativa que regulará nuestras tarifas como entidad de gestión próximamente, pasamos del asombro a la decepción más absoluta. Leyendo el texto se concluye que el órgano que debería proteger la creación en nuestro país, se dedica a poner piedras en el camino a los autores.

 

Este lamentable documento es un borrador hecho a espaldas de las entidades de gestión, de los titulares de derechos y al dictado de los usuarios de la Propiedad Intelectual; de todos aquellos que explotan una propiedad ajena. El Ministerio de Cultura, en vez de velar por el desarrollo de la cultura y salvaguardar los intereses de los creadores, ha cedido a la presión de los lobbies de los grupos económicos de interés ajenos a nuestro sector.

 

Como autor que sabe en primera persona lo que es enfrentarse al folio en blanco, las horas que se necesitan para elaborar un guion que funcione, el ingente trabajo de documentación previa que lleva escribir o el trabajo que implica tener una formación especializada profesional ya sea como cineasta, músico, coreógrafo o autor de teatro, no puedo más que sentir una gran tristeza ante el desprecio manifiesto de nuestros gobernantes hacia los autores.

 

El borrador que marca la forma en la que hemos de fijar las tarifas que determinarán el salario de los autores por la explotación de sus obras, está redactado de una forma claramente dañina para los titulares de derechos y muy beneficiosa y escorada hacia los usuarios. Los autores defendemos el derecho de ser nosotros mismos quienes fijemos el precio de nuestra obra.

 

La mayor virtud de quién debe legislar, ya sea mediante leyes, reglamentos u órdenes, es la prudencia acompañada de criterio, mesura y no precipitación. Lo mejor que podría hacer el Ministerio de Cultura, si es que este borrador no ha sido escrito para cumplir con el expediente antes de abandonar los despachos de Plaza del Rey, sería retirarlo y elaborar una auténtica Orden de Metodología de Tarifas Generales cumpliendo con lo previsto en el artículo 157.1,b) de la actual Ley de Propiedad Intelectual, sin entrar a interpretar, modificar o ampliar a través de un Orden una norma jurídica de rango superior como es la propia Ley.

 

Desde la entidad que presido (y en nombre de los 114.000 autores y editores que han depositado en nosotros la gestión de su obra) vamos a combatir dicho borrador. Y lo vamos a hacer en el marco de un ordenamiento jurídico y con un único fin: la defensa y desarrollo de los autores y de sus derechos. La defensa y desarrollo de la Cultura de un país que, durante siglos, ha destacado aportando autores y obras inmortales.

 

En los últimos días, muchos de los autores y editores socios de la SGAE a quienes represento, no dejan de plantearme la misma cuestión: ¿Alguien obliga a Apple a fijar el precio de sus iPhones según criterios ajenos a sus intereses?

 

Desafortunadamente, la cuestión es tan obvia que no puedo más que permanecer en estado de estupor y expresar mi total incredulidad con la acción de este Gobierno.